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Historia de nuestra tonelería

tonelería Duero: fabricación de barrica

Historia de nuestra tonelería

Todo empezó hace más de un siglo en Baños de Valdearados, en la Ribera burgalesa. Entonces no existía un concepto de una tonelería especializada. Los artesanos que se dedicaban a la madera hacían todo tipo de cosas: cubas, toneles, carros, muebles… y así es como trabajaba Domingo Calvo Ortega, tatarabuelo de la actual gerente.

Eran otros tiempos y el concepto de vino era muy distinto en la Ribera. Las cubas de grandes volúmenes servían muchos años. Se trabajaba con la madera de roble y también de otros árboles: cerezo, fresno, castaño, nogal, peral… del entorno y de  la cercana Sierra de la Demanda. Entonces no se hablaba ni de roble francés ni de americano. Se trabajaba con lo que había cerca. De aquella época todavía se conservan los toneles en alguna bodega subterránea de la comarca. Enormes, que impresionan.

El oficio familiar se pasaba entonces de padres a hijos. Así han trabajado siete generaciones de la familia Calvo hasta que ha llegado la época del gran crecimiento de la DO Ribera. Esto llevó a la familia a especializarse en la tonelería moderna. En un proceso de expansión constante, y por la necesidad de tener una marca propia, en 1998 se modernizó el taller de lo que es actualmente Tonelería Duero. Aquí empieza una nueva época, con la compañía dirigida por José Antonio Alameda y por Domingo Calvo, padre de la gerente actual y persona muy querida, tanto en la comarca como en el sector del vino. Años de trabajo intenso, de dar servicio a bodegas de renombre de la Ribera y de otras zonas. “Todas las DO de España tienen alguna barrica nuestra”, destaca Mercedes, la actual gerente de Tonelería Duero e hija de Domingo Calvo. Pero la empresa también está presente en países que sorprenden por su relación con el vino, como Francia o América Latina.

A raíz este crecimiento, en 2004 las instalaciones se trasladaron a Aranda de Duero y en 2017 pasaron a una nave mucho más moderna. Con 6.000 metros cuadrados en el polígono Allendeduero, contamos con amplio espacio para que la madera se seque y madure, en un proceso favorecido por el sol y el aire del entorno, además de por el punto de humedad que aporta la cercanía del Duero. Así en nuevas instalaciones disponemos del espacio necesario para poder producir la cantidad de barricas y elementos de decoración, que pueda satisfacer la actual demanda.

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